Durante el día todo es felicidad. Todo lo que se refleja en la cara son ganas de comerme el mundo, de vivir mil aventuras. Conocer nuevos lugares, nuevas gentes y nuevos sentimientos. Experimentar sensaciones que años atrás había sentido y sorprenderme. Descubrir que no todo tiene que ser como los demás quieran, que puede ser como yo quiera. Abrazar deseos e ilusiones y no soltarlos nunca.
Todo es bonito durante el día.
Pero llega la noche y todo se desvanece. Te ves sola en tu habitación y todo lo que soñabas durante el día se te hace un nudo y todo se rompe. Piensas que esos nuevos lugares por circunstancias no podrás visitarlos, que esos sentimientos la dichosa distancia te los va a arrebatar, Esas sensaciones nuevas y esa sorpresa desaparecen, pues todo es desilusión cuando el sol se esconde. Las fuerzas para cambiar la vida se esfuman junto con las ilusiones y los deseos. Se te escapan de las manos.
Y todo esto ocurre todos los días en la vida de personas como yo. Lo que una no entiende es porque cuando el sol se esconde, toda la felicidad se va con el. Lo que no entiendo es porque la oscuridad entra también en mi. Por eso tengo miedo a la oscuridad, porque rompe y destroza todo lo bonito que la luz hace crecer en mi.