Pero de repente tu mente se pone en marcha y te hace pensar en las cosas que te hacen sonreír. En las personas que saben hacerte feliz con solo una palabra. Que con un abrazo saben calmarte. Que con una mirada saben decirte que este tranquila, que están conmigo. Te vienen momentos de felicidad junto a esas personas. Momentos donde te sorprenden y acaban alegrándote el día y la vida.
Dejo de mirarme al espejo y miro por la ventana que entra un rayo de sol. La abro y entra una suave brisa. Respiro hondo y me siento diferente. Me vuelvo a mirar al espejo.Algo ha cambiado...
Los ojos marrones y brillantes no están tristes. Los labios son mas pequeños. Y ahí esta, esa sonrisa tan esperada. Esa sonrisa que a emergido de la tristeza gracias a eso pensamientos y a esos recuerdos.
Gracias a esos rayos de luz que me acompañan cada día, puedo ver en el espejo a esa chica de 18 años risueña,con ganas de comerse el mundo y con ganas de querer y que la quieran, pero sobretodo con ganas de ser feliz.

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