Mentiría si dijera que su sonrisa no me hace soñar, que no me hace ser un poco mas feliz. Mentiría si dijera que cuando le veo o se que está ahí mi cuerpo no reacciona. Miento cada vez que aparto la mirada. Miento cada vez que digo que le aborrezco.
Porque la verdad es que cuando le veo todo mi cuerpo se revoluciona, que en el estomago se me pone un nudo que llega a doler , que me pasaría horas mirándole y que me muero cuando esta cerca y solo lo puedo sentir en la distancia.
A la mentira hay momentos en los que le aparece una pequeña grieta. Ocurre cuando no se puede remediar toda la verdad. Cuando lo ves y sin pensarlo te quedas mirándolo, hasta que tu cerebro se activa y apartas la mirada. Pero ese momento de desconexión con el mundo, ese momento en el que solo lo miras a el, a su sonrisa y a sus ojos, para mi puede ser el mejor momento del día. Y ya no puedo explicar cuando las miradas coinciden. Se puede llamar coincidencia, pero ese momento en el que las miradas "luchan", para mí, es mágico. ''
Y todo esto para muchos puede ser una tontería, pero para mi es un sueño que se llega a convertir en pesadilla cuando las cosas se ponen en tu contra; hacen que odies esos sentimientos, que odies a esa persona, aborreces al mundo y todo te hace sentir como una estúpida que cree en cosas que no existen ni existirán. Las mujeres nunca aprenderemos, está en nuestra naturaleza ser así cuando estamos en esa situación.
Y no se lo que es estar enamorada, pero sinceramente, a veces no quiero saberlo.
Las palabras están llenas de falsedad ; la mirada es el lenguaje del corazón.
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