Todos tenemos nuestros defectos, y yo no voy a ser una excepción. Mis defectos hacen que sea yo, hacen que no sea igual que el resto del mundo. Como todo yo también tengo mis virtudes, esas que solo se las enseño a quien de verdad se lo merecen. A aquellos que a pesar de mis defectos están cada día,que me soportan cuando me vuelvo insoportable.
Y por todo esto nadie tiene derecho a juzgarme sin haberme conocido, sin haberme aguantado y sin haberme entendido.
Si, soy un poco egoísta, muy impaciente, muy insegura; cometo miles de errores, pierdo muchas veces el control y a veces soy insoportable; soy demasiado sensible, desconfiada... Pero lo que la gente que no me conoce de verdad no ve es que soy cariñosa, me gusta sonreír y reírme; que cuando me siento bien y confío en una persona soy otra, la persona que realmente soy. Y aunque la vida halla hecho que todo eso no se vea casi, yo cada día intento que quienes verdaderamente se lo merecen vean como soy.
Quienes me conocen de verdad, saben como soy. Y eso es lo que importa.

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