domingo, 14 de agosto de 2016

Como cambia la vida...

Tras este año, he conseguido algunas de las cosas que me he propuesto. He estudiado algo que me ha hecho enamorarme de muchos lugares, y que ha despertado en mi a la viajera curiosa e ilusionada que estaba escondida.
Gracias a las personas que confiaron en mi, estoy empezando a vivir y trabajar de lo que me había echo ilusionarme. 
Esta siendo duro, pues es la primera vez que paso tanto tiempo fuera de mi casa, lejos de los míos. Pero se que todo esfuerzo tiene su recompensa, y lo tengo comprobado.

Todo este tiempo esta pasando tan rápido y a la vez tan despacio, que da miedo olvidar o no detener la vista en aquellas cosas que son realmente importantes en la vida. Este tiempo en el que te das cuenta de lo que verdaderamente quieres, de lo que es estar rodeado de gente que no conoces, e incluso de vivir momentos de soledad. Esa soledad, que aunque a veces se busca y se necesita, te hace pensar en muchas cosas, a veces demasiadas.
¿Realmente será este mi lugar? ¿Se me dará bien este trabajo? ¿Habré hecho bien en irme tan lejos? ¿Estaré perdiendo alguna oportunidad? ¿Que estará pasando allí?

Y gracias a esa soledad, hay días que la incertidumbre puede hacerte sentir que este no es tu sitio.

La verdad, esta siendo una experiencia un tanto agridulce. No solo por no estar ceca de los míos, porque para mi sorpresa ha aparecido una persona con la que he llegado a ilusionarme. Una persona que me ha hecho creer que todo puede suceder. Que incluso a 1000 km de distancia te pueden hacer reír, enfadar, llorar y sentir.
Esa persona, que solo has visto una vez, pero que se hace sentir como si os conocierais de verdad, al que confiarle cosas que a nadie confiarías, pero también que te hace rabiar y enfadar como nadie...

Ahí es donde vuelve a aparecer la famosa incertidumbre : ¿Me esperará? ¿Entenderá y aguantará la distancia? ¿Todo lo que me dice, es real? Y tantas otras preguntas...

Me he llegado a dar cuenta de que los sentimientos y las palabras estando tan lejos son mas difíciles de digerir y controlar.

Pero como todo en la vida, hay que dejarlo que suceda que siga su marcha natural y que pase lo que tenga que pasar. Que si no acaba yendo como uno quiere, es porque la vida te tiene guardado otro destino y otra persona.
La vida es la que finalmente siempre va a decidir.


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