En esos momentos en los que una tiene tiempo para reflexionar y pensar en todo lo que esa sucediendo, me doy cuenta de que no puede engañarme a mi misma. No puedo decirme que todo ha acabado, porque hasta que no lo enfrente de verdad, esto no se acabara.
Y mientras estoy lejos se que no puedo enfrentarme, pero espero y sueño en no tardar en hacerlo.
En esta larga espera, van apareciendo nuevas mentiras, nuevos motivos por los que enfrentar y acabar con todo esto cuanto antes. Y me apena, tener en este momento una parte de mi que esta tan triste y decepcionada. Me apena descubrir que una persona a la que creía importante y que me había hecho creer en cosas que había dejado de creer, me ha mentido y se ha burlado de mi de esta manera.
El primer sentimiento que me viene a la mente es de sentirme tonta y estúpida por haberme dejado engañar así; después aparece la mas pura rabia, esa que te hace tener ganas de romper cosas y gritas hasta quedarte sin voz; y por ultimo de tristeza, por todo lo vivido, hablado y sentido en los momentos en los que todo era tan bonito y perfecto.
Admito que hay momentos en los que pienso que podría llegar a perdonar y a olvidar, pero los cáncer tenemos, para mi opinión, la virtud de poder perdonar, pero nunca olvidar.
Y bueno aquí sigo, es una habitación de hotel, sola, teniendo que aguantar todo lo que quiero gritar, pero no puedo. Y escribir aquí es la mejor y única forma de poder hacerlo. De gritar que me gustaría que todo hubiese acabado de otra forma, que mis sentimientos, aunque haya rabia, siguen siendo los mismos. Y eso es algo que no puedo negar, porque sería engañarme a mi misma.
Y bastante me han engañado, para hacerlo yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario