Y es cuando estás sola en un hotel de un pueblo que ni conocías,sin querer salir de la habitación, sin querer ver a gente y estar con una misma, cuando te dan ganas de escribir y escribir. De soltar todo lo que, al estar sola, no puedes contar a nadie.
La vida me ha contestado todas las preguntas que me hice un día. Estas preguntas fueron:
- ¿Me esperará? No, hija no, no te ha esperado ni te va a esperar, hazte a la idea.
-¿ Entenderá y aguantará la distancia? Pues tampoco. Así son algunas personas, que no piensan en lo que es importante. Personas que son egoístas, que sabiendo que volverás, no les importa tu vida, tu trabajo y si lo estás pasando bien o mal.
-¿Todo lo que me dice, es real? Esto es lo mas gracioso de todo. Nada era real, ni la persona que era ni todo lo que te decía. Todo se esfumó. Y tu aún sin saber porque.
En un primer momento, la rabia y la tristeza te invaden. Si ya es difícil vivir así, imaginaros con ese palo, y sin poder desahogarte como te gustaría, Y la única forma que te sale para desahogarte es llorar. Quien te va a juzgar por eso?
Y tras esa tristeza y esa rabia, viene la resignación y el orgullo de una misma. El momento en que piensas que todo esto ha servido para conocer a otro tipo de persona: aquellas que se burlan de la gente, no se si por placer o por aburrimiento.
Llega el momento de la pena, pero la pena que te dan las personas que son así, que no son auténticos y van con la verdad por delante.
Así que aunque hay momentos que recuerdas, te invade la melancolía, piensas todo lo que has pasado, y te das cuenta de que si ha servido para no sufrir en un futuro, pues bienvenido sea.
La mejor decisión que finalmente pude tomar es "C'est fini" .
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